jueves 13 de agosto de 2009

, diez motivos para acampar con glamour

La tienda al aire libre, el fuego a un lado y dormir bajo las estrellas en medio de la exquisita soledad pero con glamour. Cada vez son más los viajeros que se van de “glamping” y se suman a esta tendencia. Desde lodges con todas las comodidades hasta tiendas de campaña móviles que se mueven según los movimientos migratorios de los animales. Instalaciones de diseño, aire acondicionado, conexiones de iPod, platos suculentos y excelentes guías. Un lujo diferente que está calando fuerte.
La agencia de viajes NUBA, referente en el diseño de viajes a medida explica cuáles son las ventajas del gampling y propone tres lugares increíbles para acampar en medio del lujo: carpas con camas king size, toallas de seda, alfombras persas y objetos variados. A estas tiendas de lujo no les faltan detalles. Abrir la tienda y que te salude un elefante por la mañana en las selvas fluviales de Bostwana, levantarte con las canciones de los pájaros en la Patagonia o disfrutar de la soledad y exclusividad de entornos espectaculares, catalogados como reservas de la biosfera en las junglas de Indonesia, son algunos de los motivos que empujan a los más sibaritas a hacer glampling.

1. Sentir la naturaleza en estado puro, acampar al aire libre y en parajes solitarios pero con los detalles de un hotel de lujo. Disfrutar de la naturaleza sin renunciar al nivel de comodidades al que se está acostumbrado.

2. Alfombras en lugar de suelos duros, baño privado e instalaciones cuidadas al detalle.

3. Un mayordomo espera en la lujosa tienda pendiente de que todo esté en orden y al gusto del viajero tras un día de safari en Bostwana, de trekking en la maravillosa jungla de indonesia o tras una caminata a caballo en la Patagonia chilena.

4. Tiendas con luz eléctrica, aire acondicionado, wifi, televisores plasma, alfombras y una variedad de muebles modernos o de estilo victorianoque trasladan a otra época al viajero.

5. Perderse en parajes libres de turistas y de construcciones de ladrillo.

6. Poder seguir las migraciones de los ñues en Tanzania gracias a las tiendas móviles de lujo.

7. El confort de no tener que montar la tienda de campaña.

8. Contribuye al eco-turismo: parajes escogidos, auténticos a los que de otra manera no podría llegarse.

9. Es ideal para los viajes en familia: une el espíritu de aventura, el contacto con la naturaleza y un servicio excelente, sin contradicciones.

10. Los campamentos tienen un máximo de seis huéspedes, por lo que goza de exclusividad.

Noticia publicada en: http://www.larazon.es/noticia/glamping-diez-motivos-para-acampar-con-glamour#

viernes 7 de agosto de 2009

Alfombras: Complemento milenario

De motivos clásicos o elaborados, de fibras sintéticas o naturales, las alfombras aportan ese toque de misticismo propio de tiempos milenarios.
Las alfombras son un elemento decorativo de fuerte raíz oriental. Su fabricación se remonta a los siglos V y II a. C. El uso de las alfombras está muy asociado a la decoración debido a su capacidad de dar calidez a los ambientes. Los sentidos de la vista y el tacto agradecen y disfrutan de este complemento antiquísimo.
Las alfombras funcionan como aislantes térmicos, son fáciles de instalar y aunque acumulan suciedad, esto puede solucionarse con el simple uso de la aspiradora.
El material utilizado en su fabricación es variado. Las que están elaboradas a base de fibras naturales como el yute, sisal o coco, presentan un aspecto más rústico, son duraderas y de alto tránsito. Las sintéticas, como de nylon o polipropileno, lucen un aspecto más brilloso, suelen ser económicas y fáciles de limpiar.
Las alfombras son muy adecuadas para sectorizar y jerarquizar espacios en los ambientes, por lo cual, si nos interesa dirigir la atención hacia un conjunto de sillones, pues debajo de éstos ubicaremos la alfombra; haremos lo mismo si el objetivo es destacar una pieza clásica del diseño.
En reglas generales, el criterio de elección de colores para la alfombra no varía demasiado del que usamos para tonalizar las paredes de interiores. Los claros dan sensación de amplitud, los oscuros son más acogedores. En ambientes chicos, es preferible utilizar alfombras de pared a pared y de colores claros para dilatar el espacio.
En cuanto a las tramas, la elección tendrá que ver con el estilo de los muebles. Las de diseño más intrincado, como las de tipo persa, se lucirán mejor con muebles clásicos y las lisas resultarán más apropiadas en los casos en los que la prioridad sea la cobertura del piso y no tanto la cuestión estética.
La alfombra es un complemento de alto estilo que aporta al hogar una delicadeza única. Habrá que darse tiempo para hacer una buena elección, ya que las opciones abundan.

jueves 6 de agosto de 2009

Los pixeles inspiraron su ingenioso diseño

Nani Marquina y Ron Arad se unen para crear alfombras y muebles que parecen sacados de la pantalla de la PC .
Para la diseñadora catalana Nani Marquina, hacer alfombras es crear emociones, su idea es que la gente se sienta feliz con aquello que tiene a sus pies.
Recientemente, la creativa compartió su sensibilidad con uno de los mejores diseñadores y arquitectos del mundo, el israelí Ron Arad, con quien creó una colección especial de alfombras y sillones inspirada en la tecnología actual.
Do-Lo-Rez es el nombre de esta colección que surge de la expresión do low resolution, (hacer baja resolución) que parte del concepto del pixel (menor unidad posible con la que se compone cualquier imagen digital en una computadora), principio vital del mundo virtual.
A estos dos grandes del diseño de vanguardia se une Moroso, una de las firmas italianas dedicadas al mobiliario más prestigiadas del mundo.
Do-Lo-Rez, es la unión de dos piezas, alfombra (elaborada por Nani Marquina) y sofá (de Ron Arad), entendidas como un solo elemento.
Diseñados de forma conjunta, el sofá, producido por Moroso, y la alfombra, creada por nanimarquina, se pueden combinar formando un juego ilimitado de posibilidades. Con este proyecto, Ron Arad propone una lectura contemporánea del diseño, acercando el mundo virtual al mundo real.
“Do-Lo-Rez es una alfombra con un concepto realmente innovador, por varios motivos. En primer lugar, porque no son habituales estas colaboraciones entre tres grandes nombres del diseño: Arad-Moroso-Marquina.
“Por otro lado, hasta el momento, las formas ovaladas, bulbosas y redondas habían definido el estilo de Ron y en la colección Do-Lo-Rez trabaja por primera vez con formas completamente distintas, acercándonos al mundo del pixel, un universo virtual, futurista, visionario”, dice Marquina en entrevista exclusiva para KIOSKO.
Revoluciona espacios
Además, la colección presenta un concepto que rompe con el orden convencional de las estancias.
“Do-Lo-Rez brinda la oportunidad de que cada uno defina su espacio a su manera. Es como un gran rompecabezas de piezas, donde todas encajan entre sí y cada uno puede disponerlas como prefiera”, describe Nani.
El sillón y la alfombra -fabricadas a mano-, pueden coordinarse tanto de forma vertical como horizontal, lo anterior, para dar rienda suelta a la creación de un patchwork ilimitado.
Do-Lo-Rez permite una infinidad de combinaciones, posibilita el aprovechamiento de cualquier espacio y se presenta en tres colores: rojo, azul y gris, según el gusto del cliente.
Cada alfombra se compone de varios cuadros de distintas tonalidades (entre 8 y 12 colores por alfombra)
“Do-Lo-Rez despierta emociones claramente de tendencia futurista. El espectador se siente muy atraído por una colección como ésta porque le invita a ver más allá, a pensar en tres dimensiones, le acerca de alguna forma al mundo virtual”, expresa Marquina.
La diseñadora dice que la colección es reflejo de nuestra sociedad actual.
“El nombre ya revela mucho sobre cómo es y qué pretende la pieza. Me explico, la colección lleva por nombre una expresión cotidiana muy común en los tiempos actuales, en los que todos trabajamos casi virtualmente.
“Platicamos por internet, trabajamos online, hemos creado un nuevo modus operandi e incluso vivendi a través de la red. Con todo esto quiero decir que Do-Lo-Rez parte de este mundo virtual en el que convivimos cada día”, señala la talentosa diseñadora.
Marquina es una aficionada del uso de materiales reciclables, incluso ha trabajado con cámaras de bicicletas para fabricar alfombras. Ella corta en cuadros las cámaras viejas y las cose con hilo grueso a superficies de algodón.
“El tema del reciclaje es algo muy importante para mí, porque estoy consciente de que las cosas que se tiran o se desechan se pueden reutilizar y convertirlas en algo bello”.
Una de sus producciones “estrella” es la Flying carpet, una cómoda alfombra con relieves o montículos que se levantan en las esquinas, de modo que quien se recueste en ella pueda recargar la cabeza y subir los pies.

Noticia publicada en: http://www.eluniversal.com.mx/estilos/63782.html

lunes 3 de agosto de 2009

En busca de las mejores alfombras del mundo.

Un viaje al mercado de las alfombras más grandes del mundo y conozca al fabricante de las alfombras de la más alta calidad de Irán.
Un recorrido que inicia en el desorden del Bazar de Teherán, donde está el mercado de las alfombras más grande del mundo; pasa por Shiraz, la tierra donde los nómadas se asientan en esta época para fabricar sus mejores tapices, y termina en una de las plantas de Miri Estudio, responsable de algunas de las alfombras más valiosas y de más alta calidad de Irán.
El Gran Bazar de Teherán es un laberinto interminable de corredores angostos de cemento con techos abovedados de ladrillo que se cruzan entre sí como una Torre de Babel con toques dramáticos por los chorros de luz que se cuelan por pequeñas claraboyas. Es un pueblo secreto de 10 kilómetros cuadrados con vida propia construido en el centro de Teherán y que por generaciones ha movido los hilos económicos, sociales y políticos de Irán. No es un Bazar lleno de olores, colores y objetos atractivos para los turistas como otros de Oriente, pero detrás de sus puertas ojivales se mueve el mayor negocio de alfombras del mundo. No en vano, Irán es el principal exportador de alfombras del planeta. “De este Bazar sale lo mejor de Irán”, me dijo al comienzo de mi visita un joven bazarista cuya familia lleva en el negocio cuatro generaciones y que recorre el país permanentemente en busca de las mejores alfombras rústicas para su pequeña tienda, desde donde exporta varios millones de dólares al año. Se calcula que el promedio anual de las exportaciones de alfombras iraníes está por los 550 millones de dólares.
Sólo hace falta caminar un rato por el Bazar-e Bozorg (Bazar Grande) para ir topándose con cientos de locales situados a los laterales de los corredores en los que grandes pilas de alfombras se apiñan por todos lados. En esta parte del bazar las alfombras abundan: están colgadas de las barandas de los diferentes pisos que conforman cada uno de los 60 galpones dedicados a este negocio, arrinconadas en las esquinas o tiradas en los corredores sucios por donde miles de personas pasan cada día quitándole, algunas veces, toda sofisticación al negocio. Pero, ¿cómo un objeto tan costoso está expuesto de esta manera? Para encontrar la respuesta me sumergí en este mundo por unos días para entender que esta es la tradición, que las alfombras son hechas la mayoría de las veces sobre pisos de tierra o en lugares muy humildes, y que un iraní encuentra la belleza de una alfombra de una manera diferente a como la encontramos los occidentales, acostumbrados a enamorarnos de un objeto, en gran parte, por la manera como está exhibido.
Son tantos los almacenes que se encuentran en el Bazar que con la primera visita a uno de los galpones es fácil creer que se tiene una idea de las regiones de donde provienen, calidades y precios de las alfombras iraníes. Pero el asunto es más complejo. “Se necesita mucho para conocer de alfombras debido a que cada región y pueblo de Irán es un mundo. La gente suele creer que una alfombra es bueno por el número de nudos, pero este es otro error que cometen porque cada clase de alfombra se hace de manera diferente”, me cuenta uno de esos miles de bazaristas que van vestidos, como es la costumbre, de traje gris y camisa blanca abierta al cuello, y que tienen desplegada en la puerta de su local una gran pila de alfombras gigantes. Todos son de colores claros con arabescos en negro, azul y blanco. Son alfombras de lana y seda hechas en Tabriz, al norte del país, y son la moda entre los iraníes de clase media. Su costo no es inferior a los mil dólares.
“Las alfombras de Tabriz se han industrializado mucho y por eso no podría decir que son los mejores de Irán como mucha gente, dentro y fuera del país, piensa. Si de alfombras clásicas hablamos yo prefiero quedarme con un isfahaní antiguo; sus diseños son más limitados pero la calidad es mejor. Incluso con uno de Qom; todos de seda, mucho más nuevos y, claro, muchos más costosos”, me explica minutos más tarde Majid, un hombre de 40 años cuya familia lleva cuatro generaciones en el negocio y que tiene las tiendas más exclusivas del Bazar.
Para poder entender todo este mundo tan complejo decidí acudir a Majid, a quien conocí en una de las visitas al Bazar. En aquella ocasión me había invitado a tomar un té, que es la manera como se comienza todo negocio en Irán, en su local, de cuyas paredes colgaban delicadas alfombras que no tenían nada que ver con los diseños tradicionales que se ven en los locales más grandes del lugar. “El gusto en alfombras de los iraníes no es el mismo que el de los extranjeros -dice-. Los iraníes prefieren las alfombras de diseños tradicionales hechos en ciudades, y a los extranjeros les suelen gustar los tribales como gashgai’s o baluchis, con colores más vivos y diseños geométricos”.
Noticia publicada en: www.elespectador.com