Una de las más elevadas manifestaciones de la cultura y del arte persa que se remonta a la Edad del Bronce, es la confección de alfombras. Como salidas de los cuentos de Las mil y una noches o Sherezada, el tejido de este tipo de tapetes es, sin lugar a dudas, un bien necesario para protegerse de los rudos climas de Irán, pero sobre todo, para plasmar las crónicas de los sasánidas o antiguos soberanos de Persia. El lujo al que se asocian las alfombras persas, forma un sorprendente contraste con sus modestos inicios entre las tribus nómadas de Persia, hasta convertirse en una vía de expresión artística por la libertad que conlleva principalmente la elección de colores vivos y de los motivos empleados. A partir del siglo XVI, la fabricación de alfombras se desarrolló hasta convertirse en "un arte de pleno derecho", reveló Alejandra Gómez Colorado, curadora de la exposición temporal Persia: Fragmentos del Paraíso. Tesoros del Museo Nacional de Irán, que se presenta en el Museo Nacional de Antropología. La especialista del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) explicó que las alfombras persas que se muestran en la exposición, son parte de las 367 piezas provenientes de Irán conformada por obras de arte de bronce, plata, oro, cerámica, esculturas y obras literarias. Aunque las alfombras seleccionadas para la exposición no fueron escogidas por los diseños, sino por las historias que cuentan, su elaboración de entre 35 a 50 nudos por raj (7 centímetros lineales) de lana, seda e hilos de oro, las hacen espléndidas. Una alfombra de excelente calidad puede contener hasta 10 mil nudos por decímetro cuadrado. Antes de entrar a la sala de exposiciones permanentes, un magnífico tapete de oración del siglo XIX, recibe a los visitantes; adentro, 15 tapetes contemporáneos de oración esperan en el Mihrab, mientras que dos más se exhiben como magníficas obras de arte del siglo XIX con escenas del XVII. El tapete de la entrada es de lana kashán. Las flores que lo adornan, junto con las aves, son elementos del jardín paradisíaco descrito en el Corán. Mihrab es la voz árabe con la que se designa el nicho o hueco que marca en las mezquitas el sitio a donde han de mirar los que oran. El Mihrab está en el muro de la Qibla o dirección a la que está orientada La Meca (ciudad santa del Islam situada en la península arábiga en la que nació Mahoma). El Mihrab es del siglo XIII. Los tapetes de oración tienen diseños que representan ideas expresadas por medio de símbolos o alegorías. Se fabrican desde hace mil 400 años; deben ser muy delgados porque se llevan bajo el brazo; su diseño es sencillo y muestra el punto de apoyo de las manos. Los 15 tapetes de oración de este siglo que se localizan en la exposición, son de lana y tintes naturales y vienen de Shiraz, Irán. Alejandra Gómez indicó que los chiítas rezan tres veces al día inclinados y mirando hacia La Meca. En algunas mezquitas hay un coro reservado a los cantores en las grandes celebraciones, como el final del Ramadán. También suele haber un lugar separado del resto destinado a las mujeres. Durante el recorrido, se aprecia la alfombra con escena de la corte de Nader Shah siglo XIX. Es de lana con 50 nudos por raj. En la inscripción superior de la alfombra se encuentra el nombre de Nader Shah Afshar, que en 1739 conquistó India; tomó como botín los diamantes más grandes del mundo, cientos de elefantes, caballos y camellos, así como el trono en forma de pavor real que había sido para el sha Jhan. Cuenta la historia que estas riquezas permitieron que en Persia se suspendiera el pago de impuestos por tres años. Otra es la alfombra Bahram-e Gur del siglo XIX, elaborada con lana e hilos de seda de Kashán, Ispahán. Tiene 35 nudos por raj. La historia del rey sasánida Bahram -explicó Alejandra Gómez- fue escrita por Ferdousí Nizami en los siglos XI y XII. Aparece con la indumentaria del siglo XIX, pero con los elementos del texto de Nizamí, cuyos versos rodean la escena central. Esta alfombra -dijo-, es un ejemplo de la vigencia de la literatura clásica persa, donde se narra el episodio en que este rey caza onagros (burros salvajes casi extintos en Irán). Los persas recrean en los tapetes su literatura, manifestó la curadora al comentar que el misticismo que encierran y el respeto que le tienen, son parte de su vida cotidiana, independientemente de su estatus social, incluso las mujeres antes de casarse le regalan a su futuro esposo un tapete denominado Ghabeh. Con el tiempo, los materiales usados en la alfombra, como la lana, la seda o el algodón, se degradan. Por esto, los arqueólogos no han podido realizar descubrimientos interesantes sobre los restos más antiguos, apuntó. Sin embargo, en una excavación llevada a cabo en 1949, se descubrió una excepcional alfombra pazyryk en medio de los hielos del valle Pazyryk, en los montes Altai, en Siberia. Se encontró en la tumba de un príncipe escita descubierta por un grupo de arqueólogos. Gómez Colorado resaltó que las pruebas de carbono 14 demuestran que la alfombra pazyryk se tejió en el siglo V a.C. Mide 1.83 metros de ancho por 2 metros de largo y tiene 3 mil 600 nudos simétricos por decímetro cuadrado. La avanzada técnica de tejido usada en esta alfombra demuestra una clara experiencia en el dominio de este arte. La mayoría de expertos cree que la alfombra pazyryk es el resultado de una larga evolución de la técnica de fabricación de alfombras de al menos un milenio. Según esta teoría, la aparición de la técnica de tejido de alfombras dataría de al menos 3 mil 500 años. Hoy en día -añadió-, las técnicas tradicionales de tejido están bien vivas, a pesar de que lo esencial de la producción de alfombras se ha mecanizado. Las alfombras persas tradicionales tejidas a mano se compran en el mundo entero y generalmente son mucho más caras que las confeccionadas a máquina. En el museo de la alfombra de Irán, en Teherán, pueden admirarse muchas piezas selectas.Noticia publicada en: www.webislam.com
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