martes 21 de julio de 2009

Historia de la alfombra persa

La historia de la alfombra persa se remonta a hace 2.500 años. Los persas fueron fabricantes de alfombras pioneros entre las antiguas civilizaciones y lograron un alto grado de perfección gracias a muchos siglos de creatividad. La destreza en la fabricación de alfombras fue transmitida de los padres a sus hijos, que desarrollaron asimismo esta habilidad y se la transmitieron, a su vez, a su propia descendencia como un secreto de familia bien guardado. Para estudiar la historia de la alfombra persa hay que seguir el camino del desarrollo cultural de una de las mayores civilizaciones que el mundo ha visto.Al principio, las alfombras fueron un artículo de necesidad porque eran utilizadas como cubiertas para el suelo y las entradas con el fin de proteger a los nómadas del tiempo frío. Más tarde, las cada vez más bellas alfombras atrajeron a nuevos propietarios –reyes y nobles, que las consideraron como signos de riqueza, distinción y prestigio-.Los arqueólogos rusos Rudenko y Griaznov encontraron en 1949 la más antigua alfombra “anudada” en las Montañas Altai de Siberia, a unos 1.500 metros de altura sobre el Valle Pazirik. La alfombra, que se remonta al s. V a.C., es de una rara belleza y estuvo fabricada con una gran destreza técnica. La alfombra quedó preservada dentro de la tumba de un rey escita, que tiene una antigüedad de entre 2.400 y 2.500 años. La alfombra se halla expuesta actualmente en el Museo del Ermitage, en San Petersburgo.
Cuando Ciro el Grande, que fundó el Imperio Persa hace más de 2.500 años, tomó Babilonia en el 539 a.C. quedó impresionado por su esplendor. Según algunos autores, fue él quien introdujo el arte de la fabricación de alfombras en Persia. Las fuentes históricas señalan que algunas magníficas carpetas adornaron los Palacios de Ciro. También se dice que la tumba de Ciro, que está situada en Pasargada, cerca de Persépolis, estaba cubierta con magníficas alfombras. Incluso antes de aquella época es probable que los persas conocieran la utilización de alfombras anudadas. Sus rebaños de ovejas y cabras les suministraban lana de alta calidad y perdurable para este fin.La primera evidencia documental de la existencia de alfombras se remonta a la Dinastía Sasánida (224-641). En 628, el Emperador bizantino Heráclito consiguió una variedad de alfombras después de la conquista de Tesifontes, la capital sasánida. Los árabes conquistaron también Tesifontes en 637 y llevaron con ellos a su regreso una gran variedad de alfombras, una de las cuales era la famosa alfombra “Tiempo de Primavera en Khosro.” Esta carpeta ha pasado a la historia por ser la más magnífica de todos los tiempos. Fue fabricada durante el reinado de Khosro (531-579) y medía 9 m2.Más tarde, la tribu turca Seljuk conquistó Persia. Su dominio (1038-1194) tuvo una gran importancia en la historia de las alfombras persas. Las mujeres Seljuk eran hábiles fabricantes de alfombras y utilizaban los nudos turcos. En las provincias iraníes de Azerbaiyán y Hamacan, donde la influencia Seljuk fue más fuerte y más duradera, el nudo turco ha venido siendo utilizado hasta hoy.La dominación de los mongoles en Persia (1220-1449) fue inicialmente brutal. Sin embargo, ellos pronto cayeron bajo la influencia de los persas. El palacio de Tabriz, perteneciente al rey Ghazan Khan (1295-1304), tenía los suelos cubiertos con preciosas alfombras. Sin embargo, las alfombras en este período están decoradas con motivos simples, que eran principalmente geométricos en cuanto su estilo. Durante estos siglos, la vida artística del país, incluyendo la fabricación de alfombras, sufrió un fuerte declive debido a la devastación causada por los mongoles.La fabricación de alfombras persas alcanzó su punto culminante durante la Dinastía Safávida (1502-1736), período en el que Irán alcanzó su mayor grado de desarrollo artístico. Cuando Shah Ismail subió al trono en 1499 sentó las bases para lo que se convertiría en una industria nacional, que sería la envidia de los países vecinos. La fabricación de alfombras, junto con el arte de la caligrafía y la pintura de miniaturas, florecieron hasta un nivel excepcional. Fueron creadas importantes fábricas de alfombras en las ciudades de Kerman, Isfahan, Kashan, Tabriz y Herat. Aproximadamente, unos 1.500 ejemplares de aquella época se hallan preservados en la actualidad en varios museos y en colecciones privadas de todo el mundo.Shah Abbas (1587-1629) alentó el comercio con Europa y transformó su nueva capital, Isfahan, en una de las más bellas ciudades de Persia. Él creó una fábrica real de alfombras donde trabajaron hábiles diseñadores. La mayoría de estas alfombras estaban hechas de seda con hilos de oro y plata. Las alfombras más conocidas de aquella época, que datan de 1539, provienen de la mezquita de Ardebil y, en opinión de muchos expertos, representan la culminación del desarrollo del diseño de alfombras. El Rey Luis XIV de Francia envió incluso sus propios expertos a Persia para aprender el diseño. El Rey Sigmundo de Polonia envió también sus mercaderes a Persia para adquirir alfombras. Todas estas alfombras eran hechas especialmente para las cortes reales y los grandes nobles, y eran protegidas como valiosos tesoros. Ellas tenían sus propios guardias custodios y eran utilizadas sólo en caso de actos estatales y otras ocasiones especiales.En el último cuarto del s. XIX, la fabricación de alfombras floreció y los mercaderes de Tabriz exportaron alfombras a los países europeos a través de Estambul. A principios de la década de 1850, las compañías estadounidenses, inglesas y alemanas establecieron nuevas fábricas en Mascad, Kerman, Tabriz y Sultanabad (actual Arak) y organizaron la producción destinada a los mercados occidentales.Hoy en día, las alfombras persas son renombradas por la riqueza de sus colores, la variedad de sus pautas artísticas y la calidad de su diseño. En los palacios, edificios famosos, mansiones y museos de todo el mundo una alfombra persa es una de las posesiones más valiosas. Las alfombras han sido y continúan siendo una parte intrínseca y muy valiosa de la cultura iraní y de la vida diaria de su pueblo. Las alfombras forman también parte integral de cada hogar iraní.De este modo, no es sorprendente que los actuales niveles de producción igualen a los que existían antes de la Revolución Islámica de 1979. De hecho, las alfombras son ahora producidas incluso en áreas donde la fabricación de alfombras era desconocida anteriormente. Estas alfombras continúan alcanzando estándares de calidad muy altos y son muy apreciadas en los mercados internacionales.

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