Shabad Abizadeh y Mahshid Mahrami, un matrimonio iraní residente en La Rioja desde hace 17 años, ve preocupado la situación de su país, «una olla a presión que estallará»Ni las pilas de bellas y acolchadas alfombras persas de su comercio, 'Sama', en la logroñesa calle Pérez Galdós, 42, amortiguan el ruido de sables que llega desde Teherán. Shabab Abizadeh y Mahshid Mahrami, un matrimonio iraní residente en La Rioja desde hace 17 años, salió de su país hace 30 años, pero no disimulan su «'morriña'».
«Por muchos años que lleves fuera, siempre tienes un vínculo con la tierra en la que hemos nacido, no lo puedes negar nunca», explica Shabab Abizadeh, que admite que la situación actual de Irán es «preocupante». «Es todo tan increíble, inimaginable, incomprensible... Fíjate que alguno de los candidatos no ha sacado ni un voto en su propia tierra». Shabad recuerda que «hay reporteros que aseguran que a mitad de la noche llamaron a Mousavi para comunicarle que había ganado y dos horas después Ahmadineyad vencía con el 62,5%, 24 millones de votos, más de 10 millones de diferencia... En España se dice que cuando el río suena agua lleva. Algo hay, ¿qué?... No lo sabemos. Nunca podemos deslegitimar algo que es legítimo mientras no tengas argumentos sólidos».
Como su esposa, Mahshid Mahrami, Shabad forma parte de la comunidad bahá'i, la religión nacida hace más de un centenar de años en Irán. Defensores de un solo Dios y con la humanidad como una raza destinada a vivir en paz y armonía, la limpieza cultural a la que les ha sometido el régimen iraní no ha resquebrajado los firmes pilares de su fe, entre otros, la obediencia al gobierno del país donde se vive, «sea cual sea».
Un brote de un estallido
La tristeza de ver lo que ocurre en su país no oculta la confirmación de lo inevitable. «Es natural lo que está pasando, ha habido demasiados muertos, demasiado odio. Es cuestión de tiempo, porque la gente privada de libertades... Ahora ha estallado, de momento puede ser un brote de un estallido mayor dentro de un año, dos, tres o cinco, pero cuando salga ya se llevará todo. Irán era una bomba de relojería, una olla a presión que al final estallará. Puede ser ahora o dentro de cinco años, pero estallar va a estallar. Hay un refrán que dice que a una balanza la rompe el último gramo. En Irán el último gramo puede ser hoy o dentro de dos años, pero llegará», explican.
Shabad también es muy crítico con la actitud del régimen hacia la Prensa, al recordar un proverbio iraní que asegura que «cuando el espejo muestra tu verdadera imagen, cámbiala, tu rompe tu imagen, no rompas el espejo».
Noticia publicada en: www.larioja.com
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