miércoles 29 de abril de 2009

Más allá de la imagen

Zulmai, un vendedor afgano, muestra una ''alfombra de la guerra'' al teniente coronel Chris Kubik en una base norteamericana en Kabul.
Los tres pasados decenios de contiendas, cambios de gobierno, terrorismo e inseguridad ciudadana han devastado al país centroasiático. Pero al mismo tiempo han creado negocios lucrativos como el de las alfombras de la guerra, que recrean en los minuciosos tejidos orientales las armas, equipos y vehículos usados por los diversos ejércitos que en las últimas décadas han intentado controlar a Afganistán.
El floreciente negocio tiene como clientes favoritos a soldados, expertos en temas militares y generales de sofá. La guerra como medio de lucrar se incorpora a la milenaria tradición de las alfombras afganas.
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